jueves, 3 de noviembre de 2011

El contexto

Esto de abrir un blog no es una idea que nació de mí. Fue más como por presión social que por querer compartir con desconocidos y conocidos que me gustaría desconocer, lo que vivo. Es por éste motivo que considero pertinente hacer un par de aclaratorias para todos los nuevos que tropiecen en las páginas de mi nueva vida. Para que puedan entender los nuevos, los que no llevan un montón de tiempo leyendo mis emails, hay una regla básica: éstas son mis vivencias, vistas, vividas y sentidas en mis zapatos, no en los de los demás. Así permanecerá por más políticamente incorrecto que pueda ser. Las críticas han de ser privadas, de lo contrario serán eliminadas. Risa malvada.

Ubiquémonos en contexto. Vivo en Sudáfrica. Al noreste del país, en medio de la nada, a 1 hora del parque Kruger. ¿Por qué terminé aquí? Porque cuando te arrancan el corazón, lo único que queda es seguir los propios sueños y dejar el pasado atrás. Yo decidí hacerlo en el centro de rehabilitación de animales salvajes más grande de África. Por cosas de la vida trabajo en la oficina y en la clínica, dividiendo mi tiempo entre ambas de manera no equitativa. Estoy criando un antílope con un mohawk rojo y un tejón, el animal más temido –y más apestoso- de África. Mi jefe es la persona más horrible del mundo, tengo que usar falda para trabajar y convivo día y noche con 10 personas más que muy cuerdas no están.

Esto debería bastar por ahora.