sábado, 22 de septiembre de 2012

Mi primer safari.


Siempre he pensado que de tener un reality show 1-no necesitara guión, 2- tendría mucho éxito. Mi vida a veces resulta ser una tragicomedia, una serie de eventos absurdos e irreales que resultan cómicos por lo insólito. La gente se ríe y a mi me da gastritis. La expresión de “el pato Lucas y yo” tuvo que haber sido inspirada en mi forzosamente. Con la inminente amenaza de una posible entrevista de trabajo –generalmente duran una hora- Allan decidió que era el momento de torturarme y obligarme a aprender 94875689456 millones de cosas más y saber explicarlas, en inglés. El inglés se me dificulta últimamente, después de 4 semanas sin nadie que hable otra cosa, mi subconsciente se rebela y empiezo a pensar en 3 idiomas a la vez. El resultado: papiamento. Ahora no sólo tengo que saberme todo los usos medicinales de más de 50 árboles, si no que me tengo que enfrentar a mi peor enemigo: las termitas. Toda África es conocida por sus enormes termiteros, para los pobres diablos como yo que tenemos que aprender como se forman, qué hacen, cuál es el rol ecológico, cual es la estructura social, no son tan bonitas.. son un reto. Enorme. La verdad es que creo que me terminé metiendo sola en éste paquete al decidir querer saber como funcionaban. Cómo funcionan los termiteros NO será discutido en este post. Sólo sé que tengo que saber más y más y más. No se como hilar todo de manera armoniosa, como pasar de un tema a otro. Qué tan frecuente debo detenerme para hablar de algo que me parezca interesante..

Me desvié. Volvamos al tema. Al haberme obligado a aprender 84585546 millones de cosa, pues necesito saber ponerla en práctica y explicarlas. Una tarde, un jueves, salí con Sly a practicar. Las cosas iban bien. Sólo nosotros dos. Hablando de animales, árboles rotos, manejo, etc. De repente Sly recibe una llamada. Por su tono de voz y lo poco que entiendo de shangaan hay algo que no está bien. Después de colgar entiendo. Sly y yo tenemos que llevar a una gente que viene por el día en un drive. Mi primer safari. No estoy ni remotamente lista y me quiero morir. Vamos a chequear con Allan. Sí, efectivamente. Una cosa de ultimo minuto, 7 personas. Tenemos que buscarlos en la puerta en 1 hora. Sly es mi Tracker y no está feliz por como le hablaron. Sly está arrecho con la burocracia, cosa que no ayuda a mis nervios. El patos lucas y YO.

Jack me pregunta que cómo me siento. La verdad no siento nada. Éste es el tipo de cosas que siempre me pasan. No estoy lista y de todos modos tengo que enfrentarme al dragón, sin preaviso, sin saber como usar el radio. No tengo expectativas, solo espero no ser un desastre. Todo está listo. Tomo medio segundo para respirar profundo y tratar de complacer a los 7 ingleses en mi Land Rover. Creo que en algún momento empecé a temblar.

Mi primera parada: un termitero. Es ahora o nunca. Tengo que tratar de explicarlo y ¿qué mejor oportunidad que con gente que no va a saber si lo estoy diciendo bien o no? Mi explicación no fue tan terrible… lástima que después me di cuenta que les mostré un termitero que en realidad estaba muerto.
Proseguimos. Nos topamos con la manada de elefantes más grande que he visto en siglos. Estamos literalmente atrapados en el medio. Empiezo a hablar. Uso el radio por primera vez para informar que hay elefantes ahí para el que los quiera ver. Después de una hora vemos un elefante mínimo. No puede ni estar parado bien. Mi corazón se derrite para después congelarse en pánico cuando me avisan que dejé el radio pegado. Por los últimos 5 minutos todo el mundo oyó todo lo que he dicho. Ok. Me muero después. “·$$%$·&%$&. NI EL PATO LUCAS. Tengo que continuar. Sly me empuja para que vayamos a ver a los leones. Gracias. Más radio. Con cualquiera de los 5 grandes sólo se permiten 2 vehículos viendo al animal al mismo tiempo. Tengo que ponerme en cola. Hay todo un protocolo del que no estoy muy segura. Aleluya una gente me ayuda. Llego –usando la mocha del carro- a ver a los benditos leones. Ya casi ni respiro. Los ingleses están sobre la luna. Es la manada de leones grande que está por el área. Tienen cachorros. LA señora detrás de mí empieza a llorar. “This is wonderful” dice. A mi se me arruga un poco el corazón por ella. Que felicidad haber pasado por todo éste maní para que ella se sintiera así. Me encantaría poder llevar a mis abuelos a ver esto así.
Mis reflexiones no duran mucho porque de repente el león y una leona deciden “hacer” más cachorros a unos 3 metros de mi carro. Creo que la risa fue general ante tan inesperado show de la naturaleza. Finalmente es hora de irnos y nos paramos en medio de la sabana para estirar las piernas y tomarnos algo. El ambiente es de relax. La verdad que fui muy afortunada con esta gente. Un poco de suerte dentro de todo pues son gente fácil de complacer y muy dulces.

Al dejar a mis clientes, unos más rascaditos que otros, recibí besos y abrazos de todos. Todos están sumamente felices. Quieren mandarle una carta de felicitaciones al Lodge diciéndole cuanto me amaron. Uno de ellos me abrazó y me dijo “your parents must be very very proud of you”. Yo me reí, quién sabe cuantos años pensó que tenía. Al final del día tuve mi primera propina: R150.

Al llegar a la oficina: aplausos, gritos, well done Allieeee!! Abrazos… y sin falta: la joda. “Allie was so happy to drive she decided to share her drive with everyone”. Todo el mundo se muere de la risa. Yo me aguanto las lágrimas. Siento la adrenalina que baja. Creo que me he tardado tanto en escribir sobre este evento porque el sólo recuerdo me da dolor de estómago.  ¿Ven? Reality show.

Un par de amigos deciden que es hora de celebrar y me invitan un par de shots. Jaggermeister. Lo detesto.  Otros amigos me comentan que ellos también han dejado el radio pegado por largos períodos de tiempo. Un par de gin and tonics después nos damos cuenta. Hoy es 11 de septiembre. “You know what Allie? You took your first game drive on the unluckiest day of the year and your survived. Cheers, here’s to that” brindó Kyle.

Con una sonrisa en la cara, yo brindé por haber sobrevivido