lunes, 25 de noviembre de 2013

Y ahora?

Lo cierto es que los leones nunca han sido mis favoritos, aunque a la larga me gusta escribir sobre ellos. Lo cierto es sin embargo, que diariamente me aburren. Lo cierto es que el 80% de las veces que los vemos, duermen. Lo cierto es que nuestro 80% no es ni un 40% de lo que los ven en la propiedad de al lado. Lo cierto es que han sido casi 3 semanas desde la última vez que lo vi y todo lo que queda es un lejano recuerdo de sus caras. La última vez que lo vi, fue de las mejores reuniones que hemos tenido.

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Los leones son como esas relaciones amorosas tormentosas pero lo cierto es que ahora, me las tienen rotas. Cuando los veo, los amo. Pero después de eso, semanas pasan y ellos ni se aparecen. Ni por decencia. Ni para el café de la tarde. Otros los ven, las huellas van y vienen. Rugen a veces, pero nunca del lado que es. Nuestra relación se ha vuelto entonces unilateral y por qué no, un tormento. Sí, un tormento.  De esas relaciones que se vuelven aún peor cuando te das cuenta que para ellos, la grama del vecino sí es más verde. Se han vuelto superficiales, como los novio de colegio. Nada más se fijan en lo estético. Por su actitud entonces, yo decidí que a pesar que los cachorros me derritan, tampoco los quiero.

Es probable que nos los vea en lo que queda de mi ciclo de trabajo. Mejor. "We are on break" - como Ross y Rachel. En este momento pues no me importa, necesitamos nuestro espacio. Poco les perdono haber ido donde el vecino y comerse a mi pequeño rinocerontico favorito. No sé si nuestra relación tiene arreglo. El tiempo dirá.