domingo, 18 de diciembre de 2011

El señor de las tinieblas y su mujer.




Cuando las cosas malas se acumulan a veces es necesario sacarse todo de adentro. Hace muchos años una amiga me enseñó a escribir para poner en palabras esos sentimientos que agobian y que no sabemos identificar bien. Lo que van a leer a continuación no es lo más glamoroso del mundo, ni da un feeling de felicidad. Es mi venganza anónima e infantil, pero necesaria, para sacarme de adentro todo el odio que me corroe el alma.

 Me tomó más o menos 6 meses poner por escrito cuánto odio a mi jefe: “The Dark Lord”.  Creo que no he podido esconderlo últimamente, aunque me lo admití a mí misma hace mucho tiempo. Es difícil hacer un retrato de éste hombre y su esposa por los que estoy casi dispuesta a regresar a mi ciudad natal. Por un lado él es una persona que respeto en cuanto al conocimiento no formal que tiene de la vida salvaje. Es impresionante todo lo que sabe y lo que ha aprendido de la pura experiencia y la convivencia con la vida salvaje. Pero por otro lado es la persona más egocéntrica, incorrecta, irrespetuosa, cochina y vil que he conocido en toda mi vida. Se tira peos en la oficina, se saca pedazos de comida de entre los dientes con una hoja de papel y humillar a sus empleados es su actividad favorita… Nadie se le compara. Probablemente si lo conozcan crean que exagero pues si algo sabe este señor es como venderse, pintarse como un héroe para la vida salvaje y contar una buena historia. No trata de modo respetuoso a ninguno de los miembros de su staff a pesar de que nos partimos la espalda trabajando todos los días para él, con la esperanza de aprender todo lo que podamos. Si puede humillar a cualquiera de nosotros en frente de los estudiantes lo hará, y te tratará siempre como un idiota porque jamás admitirá cometer un error o que vales algo.

Nos impone su visión de vida y del mundo, obligando a las niñas a trabajar en falda como signo de sumisión de la mujer ante el hombre. Sólo por ser mujer soy considerada inferior, una “dumb blonde” comenta él entre risas. Ya no controlo mi expresión facial de odio cuando haces sus comentarios peyorativos. Mis compañeros de trabajo están impresionados de cómo una persona “tan dulce como yo” lo asesina con la mirada y me aplauden. Creo que ya todo se reduce a una cuestión de supervivencia, yo no voy a ser la más débil. De algún modo me va a respetar y los que me conocen saben qué pasa cuando cruzan la línea conmigo.

A veces siento que vivo en la granja del señor y la señora diablo porque ella no se queda nada atrás, ella es peor. Es de esas viejas gorditas que aparenta dulzura pero detrás de esa fachada tan diferente a la de mi jefe, se esconde una personalidad peor. Se quiere retirar pero él no quiere soltar el coroto (igualito al presidente mesmo), entonces pasa su tiempo “pretendiendo” estar ocupada cuando en verdad lo que hace es apoderarse de mi computadora, revisar los emails que mando, jugar solitario y bajar fotos para hacer su scrapbooking, porque no hace un coño más. A muchos les da lástima, yo les recuerdo que ella es su esposa y se casó con él por voluntad propia; ella es tan horrible como él y en todo el centro de rehabilitación sólo yo me los calo a los dos.  La odio. Demasiado.  Los fines de semana ni siquiera trabaja, ni aparece por la oficina sino para joder. Ha tenido hasta la desfachatez de comentarme – cuando pasa todo el día encerrada en su casa y yo no puedo ni tener mi hora de desayuno ni almuerzo porque “no podemos nunca dejar sola la oficina” – que porque ella no esté en la oficina, no quiere decir que no esté trabajando. ¿Podría alguien explicarme qué coño quiere entonces cuando alguien se la pasa viendo películas en horario laboral?! Jamás te dirá nada de frente, su especialidad es clavarte un hacha por la espalda o dejarte una “nota” que te hace hervir la sangre de lo condescendiente e irrespetuosa. Comete errores a diestra y siniestra y después siempre, siempre, siempre me los adjudica y no tengo manera de ganar porque “ella es su esposa” y en su sadismo, disfruta ver cómo le caen a gritos a otros. Vieja ridícula, gorda, fea, glotona e inmamable.

Entre los dos, tienen el peor “judge of character” del mundo y terminan defendiendo y favoreciendo siempre a aquellas personas que no lo valen: drogadictos, infieles y borrachos. Su mierdismo de alma y de corazón es algo que no deja de sorprenderme, sobre todo porque están tan seguros que irán al cielo y nosotros a infierno.

Los sueños tienen un precio alto generalmente, lo único que me preocupa es cuánto más estaré dispuesta a pagarlo.  Hay días en los que me provoca agarrar mis corotos y salir corriendo lejos de aquí pues que te traten como un imbécil que no vale nada, me frustra y me llena de indignación porque sé lo que valgo. 

Sólo el amor más profundo por alguien y el odio más sentido han sido capaces de hacerme tambalear y querer dejar África. Sólo ellos.

Ya me siento mejor.

Sí, acepto.



Cuando digo que mi trabajo es variado, es variado. Me ofrecieron ir de intérprete a una boda francesa (¿Carlita no estás orgullosa?), a falta de gente que hable cualquier idioma que no sea afrikaans. Los reales extra siempre vienen bien, aunque me da miedo el horario: 530pm a 3am. No sé si en la actualidad mi cuerpo aguante todo ese tiempo, trabajando 20 horas seguidas.  ¿Cómo coño hacen los doctores? Yo compré redbull y se me olvidó en la nevera.

Salí corriendo del trabajo y llegué al sitio de la boda en la hilux destartalada del trabajo. Me río para mis adentros, me he convertido en una pueblerina. La boda es extraña, una mezcla a veces no muy armoniosa de afrikáners y franceses. Los estilos de ambas culturas muy bien marcados, no hay duda de quién pertenece a qué clan.

Es una novia del estilo hippie. El novio y el hijo están vestidos con ropa blanca estilo india de lino. La novia – que creo que está embarzada- lleva un vestido blanco y anaranjado. Horrorosa. Quién dijo que a las catiras les queda bien ese color?.

En la recepción están Cody y Hardus con Jolly, el cheetah. No importa que tan exótico creen que sea, a mi me parece nichísimo eso de traer un Cheetah a una boda y sacarse fotos con él. Muy innecesario. Es tan grotesco como llegar a la boda montado en un elefante. Hay que ver que este sitio le hace daño a la gente.

Me presentan a mi quincena de enanos franceses y empiezo a “perseguirlos” tratando de que no corran en frente del gato para no despertarle instintos depredadores. Ne courrez pas!  Le chat va te manger parece no tener ningún efecto en ellos. A los 10 minutos de estar ahí, una de mis niñas se cae. La distraigo con una flor y no le doy importancia. Esa es la maravilla de ser niño, el ADD que te hace olvidar casi inmediatamente lo malo y maravillarte instantáneamente con otro cosa (ayudó no se cayó tan duro y por esto funcionó).

A medida que la noche pasa y la música comienza, me convierto en la protagonista de mis pensamientos. Una protagonista lejana, desilusionada, golpeada pero tranquila al mismo tiempo.  Cuando pusieron el cover de Caballo Viejo de los Gypsy Kings me emocioné y una secuencia de fotos mentales asociadas a esa canción me pasaron por la cabeza. Veo la felicidad ajena y la saboreo. Hay algo en las ilusiones y la felicidad de los demás cuando es tan sincera que nos llena. Felicidad. Mirarse a los ojos, encontrar esa mirada que nos busca y se encierra  en nosotros al otro lado del cuarto. Es poder elegir, y elegir siempre la misma opción, siempre el mismo sabor. Ese sentimiento que no importa más en el universo porque esa persona está ahí. No hay dudas, no hay malos sentimientos. Hay camaradería.  Escuchar un “Hola bonita” y entregarse a perderse para siempre.

Creo que varios de mis amigos encontraron esto. Yo… bueno, mi posibilidad de sentir, ya no está ahí, las ilusiones me dan náuseas.  Me hirieron -claro- y me cansé. Lo  único que siento es nostalgia, nostalgia de aquél sentimiento, de creer en las ilusiones y de imaginar un futuro. Cuando dejo de imaginarme una historia casi autobiográfica me pican los pies, toda la música es en español. Caballo viejo tocado por los Gypsy Kings me mató de la emoción. Escuchar mi propio idioma no tiene precio. Llegan las dos enanas francesas con los brazos estirados a bailar conmigo. Como en una escena de película bailamos en el jardín descalzas.

La magia del momento dura media hora, llegó el sueño y con él, el llanto. Son apenas las 10, me quedan 5 horas más. Help me.

Amigas, cásense ya. Mari, cuento contigo, don’t let me down.


Mushu





El genet que llegó con los ojos cerrados, nuestro pequeño squicker se terminó conviertiendo en la mascota del hogar.  A pesar de que la idea es que los bebés -una vez estabilizados- vayan a parar en mano a los voluntarios, nosotros decidimos encaletarnos éste bebé porque nosotras también tenemos derechos (además de que es demasiado flofi).
Laura no quería admitir que fuese niña pero menos mal la fisiología de un genet es bastante obvia, a diferencia de otros animales (como los bushbabies). El día que finalmente abrió los ojos, no dejaron de salir gritos de emoción; después de semanas ¡al fin nos conocíamos cara a cara!. Yo me burlé de ella porque parecía un camarón con esos enormes ojos negros. “Prawnie” la llamo cuando quiero fastidiar a su mamá.  Su nombre verdadero es Mushu, como el dragón de Mulán.  Tiene una cola larga de rayas negras y puntos en todo el cuerpo. Después de pensar que quizás podía ser un large spotted genet (más raro), su crecimiento nos dijo que en verdad era un small spotted genet (para hablar con un poco de tecnicalidades).
Cuando empezó a correr, pareciamos todos unos padres tontos, gritando de la emoción y persiguiéndola por toda la mesa para que no se cayera (hubo un par de accidentes en ocasiones, pero nos consolamos diciendo que así aprenden en el mundo natural). Ya casi 2 meses después la dejamos suelta en la casa –siempre bajo algun ojo supervisor para evitar que se esconda debajo de la nevera- y ha aprendido a correr, esconderse y pegar gritos para que la salvemos cuando se trepa a algun sitio y no sabe como bajarse.
Enseñarle a treparse fue otro éxito que compartimos como familia. En toda mi “maldad” le puse troncos en la jaula y la encaramaba ahí en contra de su voluntad para que aprendiera a ser un genet. Los nidos de estos animales están en los árboles así que ella no tendría ninguna opción sino aprender, eso fue más o menos lo que yo hice y funcionó. Ahora trepa todo a una velocidad peligrosa. Vale decir que aunque somos 3 en mi casa oficialmente hay 3 rangers que forman parte de nuestra familia exótica y enredada. Los 3 hombres pierden toda su virilidad cuando la ven y le hablan como un bebé, le dan besos y se pelean para jugar con ella.  No hay macho frente a animal peludo y pequeño.
El último truco que aprendió fue tomar la leche de un bol. Fue otro ataque de emoción generalizado. Durante meses tomó su leche de una jeringa y a pesar de todos los esfuerzo porque tomara sola de un plato, ella siempre consideró el plato de leche como su bañera tibia, seguida de una ducha de agua no tan tibia para limpiarla de su “gracia”. La comida sólida todavía le da asco pero todavía no nos preocupa mucho. Sigue siendo nuestra bebé.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Me siento bonita.


Le da pena mostrarlas pero ayer ella también se pinto las uñas a la francesa.
Es toda una señorita de 2 años de edad, 600Kg de peso y un labio puntiagudo.
Es hermosa.

martes, 6 de diciembre de 2011

Stinky stinker



Stinky es mi tejón – honey badger- que he criado desde que llegó a la clínica hace 6 meses ya. Cuando llegó tenía aproximadamente 3 meses de edad y era huérfana (ya no porque yo soy su mamá). Su mamá de verdad fue atropellada por un carro y ella sufrió un golpe que la dejó ciega y con un punto negro característico en el medio de su cabeza. Un alma samaritana la llevó a un veterinario para que chequearan sus heridas externas, pero hasta ahí llegó el dinero con la buena voluntad.

Poco a poco fue recuperando fuerzas pero empezó a estamparse contra pared y pote en el camino. A pesar de la sentencia de mi jefe que ella no volvería a ver, yo tenía uno de esos feelings que ella solo tenía una inflamación o quizás sangre en el ojo que no la dejaba ver, cuando se desinflamara, la posibilidad de ver volvería. Todos me veía con cara de “ajá” cuando yo decía esto pero la verdad me importó muy poco porque aquí he aprendido a guiarme de mi intuición y a oír esa voz interna premonitora que siempre he tenido y a ignorar los demás. Como diría Phoebe, soy vidente y Stinky puede ver. Su ojo izquierdo tiene una personalidad propia pero de que ve, ve.
Después de pelearme durante unos 4 meses con mi jefe, finalmente tiene una jaula afuera durante el día, con una selva y un poco de troncos para escalar. Lo único malo es que tiene de vecinos a otros 2 honey badgers que se la quieren comer.  Ya no vive solo en la clínica, aunque definitivamente ella crea que ella manda ahí. Es el terror de los tobillos y los dedos descubiertos. Pocos la quieren realmente pero todos la respetan.

Todos los días, después del desayuno –como niña malcriada- la cargo hasta su jaula, a unos 200 metros de la clínica a lo que sería el equivalente de su kínder. A medida que ha ganado confianza, he empecé a esconder pollitos muertos o pedazos de carne por todo su kínder. Si es un tejón de verdad, tiene que aprender a guiarse por su sentido del olfato y desenterrar cosas o escalar para conseguirlas. Es la única esperanza que tengo de que algún día podamos soltarla de vuelta en el mundo natural. Cada tanto, cuando la ocasión lo amerita, le doy también una culebra. Le corto la cabeza (algunas son venenosísimas y nos voy a andar corriendo el riesgo de envenenarme sola) y jugamos a que la descabezada se mueve y la ataca. La primera vez Stinky entró en pánico y se refugio en su hueco., cuando finalmente logró comersela creo que se me aguaron los ojos. La primera vez que le di un acure vivo fue una mezcla de sensaciones muy extraña. Sentí que mi papá estaría muy orgulloso porque no soy una tonta green peace que entiende un poco más del ciclo de la vida, por otro, siempre me siento como el ángel de la muerte decidiendo que pobre animalito infeliz va a ser la cena (es horrible) y por otro el otro me muy orgullosa cuando su instinto funciona y ella sabe qué hacer. Ser madre está lleno de contradicciones.


Después de su etapa adolescente de ignorarme completamente y salir corriendo de vuelta a su “cuarto” en la clínica cada vez que veía la puerta abierta, hicimos click otra vez; un día nos vimos y funcionó. Somos un equipo y confiamos en la otra.  Ahora me sigue cuando la llamo y escala los árboles conmigo (con un incentivo de carne roja claro está), en nuestra nueva misión en su proceso de ser un tejón.  


En éste nuevo proceso de compañeras del crimen (porque a veces nos divertimos y salimos a perseguir a los Marabou Storks que no pueden volar bien) empezamos una nueva rutina adelgazante: correr. Todos los días, después de pasear por ahí o aterrorizar a los conejos, hacemos una carrera por el camino que lleva a la clínica. Al principio estábamos muy fuera de forma. Yo siempre gano hasta la puerta de la clínica pero cuando la abro, Stinky aprovecha la ocasión para meterse entre mis piernas y salir corriendo a su cuarto donde la espera su cena. Pilas ¿no?

Dicen que los tejones son no sólo “Africa´s most fearless animal” sino uno de los más inteligentes también. Yo no tengo duda de que ella me manipula como quiere, pero me dejó muy sorprendida el día que tuve prueba de ello. Después de sacarla del kinder, ibamos encaminadas a la clínica. Cuando llegamos al camino de tierra, ella que iba dos pasos adelante mío, se volteó, me miró, gruñó y salió corriendo a la clínica. Me tomó 5 segundos entender que eso fue el equivalente de “en sus marcas, listos, FUERA”. Corrió más rápido que nunca y ¡me costó alcanzarla! Llegamos empatadas a la clínica pero como siempre me ganó una vez que llegamos a la puerta (hay que dejarla ganar, es una punchina). No pude dejar de reírme de la felicidad al entender que nuestra relación funciona explícitamente hacia ambos lados y que ella la disfruta tanto como yo. Un par de días después tuve otra prueba de ello cuando vino a apurruñarme en un mal día (eso de demostrarse débil no le encanta).

Un día un fotógrafo frufru vino a sacarle fotos para un libro de niños. Yo le avisé que iba a ser complicado porque ella no para de moverse (por eso tengo tan pocas fotos buenas de ella). Después de su importante sesión de fotos, se refugió en su casa, agotada y amargada por tanta atención, en el camino se peleó con Bullet, el cheetah.

Esa noche, cuando vi al ranger que acompañó al fotógrafo me dijo: “The guy just reminded me to tell you to send him an email to get those pics, you can tell you really love your badger and you´ve done a great job with her ”.  Y son así, los comentarios más inesperados los que te hacen sonreír

sábado, 26 de noviembre de 2011

Mi mamá me dio ruedas.


"To live is the rarest thing in the world. Most people exist, that is all."  Oscar  Wilde.

Siempre he sido una persona independiente. No soy el ser más cariñoso del mundo y definitivamente tengo problemas para poner en palabras mis sentimientos mejor guardados. Creo que ello (lo independiente) se debe al hecho de haber tenido padres jóvenes, un poco inconscientes y nada apachungones. En base a esta personalidad independiente he desarrollado un cierto amor por el manejo (aparte el entrenamiento de vida de viajes terrestres milenarios). Millones de veces, especialmente en mis momentos más vulnerables, agarré mi carro y manejé sin rumbo por las calles de Caracas con la música de mi ipod verde como mi única compañera. Sale más barato que ir a un psiquiatra (además que no necesito una opinión profesional que me recalque que tengo problemas).

Bajo este arreste domiciliario en el que vivo, mi mamá – generosa como pocas- me alquiló un carro por 21 días. Recibí un email filosófico que terminó con un tajante “y aquí está la reserva del carro, ve a buscarlo y vete a manejar”. “Ma, gracias pero no lo quiero”. “No te di la opción”. “Qué no lo quiero!”. “Perdí la plata entonces”. Cabeza dura siempre. Ella no lo sabe, pero le cerré la conversación de bbm en su cara. Testaruda. Al día siguiente fui a buscar mi carro. Se respira tecnología. 240Km/h y 6 velocidades. “Coño. NO corras” – dijo mi madre en tono arrepentido cuando le di la noticias. “Tuki mami” Muajajaja. La verdad que después de que varios me advirtieran sobre la velocidad, el acelerador de mi consciencia no quiso ir muy rápido por miedo al “típico” que me iba a pasar (el auto condicionamiento supersticioso es una vaina). Fui de vuelta a mi casa con un búho herido que recogí en el camino. Íbamos los dos en perfecta sintonía escuchando música clásica y tarareando, pensando en lo buena que puede ser la vida.

Dos días después, en uno de esos días malos, precedido por otros tantos peores, decidí hacer uso completo de mis ruedas. Decidí ir a Nelspruit, a refugiarme en otro hogar y salir de aquí antes de morir asfixiada. Acompañada fugazmente por una conversación de bbm con alguien que me hace pensar que todavía queda gente interesante en Caracas, manejando sincrónico por la izquierda y en la lluvia, disfruté al máximo mi momento de soledad. Como dijo Celia, las penas se van cantando y 2 horas de manejo se me hicieron deliciosas. Fui acompañada en el camino de todos mis pensamientos, de mi música y por ese par de amigos que me imaginaba ahí conmigo. No los invisibles, los de Caracas. Gustavo e Isa habrían sido ideales para todas las reflexiones que salieron cuando veía las “locations” (palabra que designa pueblos de habitantes negros). Ricky venía a mi cabeza cada vez que metía 6ta. Sorelia y mi familia de Casanarito cada vez que pensaba en lo mucho que me hace falta mi llano, con ese olor suyo tan particular que te llena los pulmones de alegría. Mi tía y los Zulus cada vez que maldije a Chávez cuando comparaba las vías africanas a las gringas. Pensé en tantas cosas no conexas que por un momento me sentí el Ulysses de James Joyce y después me burlé sola de mí misma por ser tan galla, Vane se habría reído mucho también.

Hubo sin embargo un cierto incidente en el camino... Casi me arrestan por pasarme 2 señales de “Pare” mientras hablaba por celular tratando de pedir direcciones. No es mi culpa, yo aprendí a no respetarlas en Caracas, la ciudad del caos. Mamá, no te histerices cuando leas esto, era mejor no contártelo en el momento, te quiero. El oficial me acusó de “reckless driving”. En mi defensa creo que reckless es una palabra demasiado grande para mi manejo, además que es mentira, no iba ni rápido porque andaba pendiente de no pelarme el cruce a la derecha. Yo apliqué la de catira tonta y pude salir ilesa. Mamá ¿te dije que soy tu única hija y que tienes que quererme siempre incondicionalmente? Está en tu contrato de madre.


Llegué a Nelspruit a las 730pm. Laura me llamó pequeña amenaza y Jan me dijo que era una estúpida, yo sé que eran insultos de amor. De ahí fui a comer. Comí sushi en un centro comercial. El sentimiento de tecnología y modernidad que tuve fue casi patético, todo por pescado con arroz. ¡Civilización te extraño!  Me levanté a las 4am para volver a mi centro. Una hora y media después, a pesar de los esfuerzos de la niebla, estaba de vuelta en mi encierro pero con un sentimiento infantil de victoria, de haberme podido escapar de aquí una noche y recordar lo que bien que se siente estar solos y ser libres.


lunes, 21 de noviembre de 2011

Dos pasajes aéreos.


Hace un par de semanas un reconocido profesor de la conservación de vida salvaje nos contactó para incluirnos en una de las iniciativas más ambiciosas: reintroducir leopardos en Malawi. Sin mucho saber que estaba ocurriendo realmente nos empezamos a preparar para todo el asunto.  ¿Malawi? Sí, es para una reserva privada. Nadie hacía muchas preguntas y todos obedecíamos porque el jefe decidió que los leopardos iban para Malawi y a su ego no se le hacen preguntas. Sabíamos que era algo grande por la cantidad de instituciones y personalidad incluidas en el asunto pero hasta ahí llegaba la cosa.

Semanas de gritos de mi jefe, mover a los leopardos al área de cuarentena, emails para acá y para allá, millones de permiso y 3000 fotos después documentando todo el proceso estuvimos listos para enviar 2 leopardos (hembra y macho) a Malawi. Todo un éxito la operación. Los leopardos permanecieron 1 semana en un área de cuarentena para luego ser liberados en su nuevo hogar. Desde entonces, todos los días, me toca seguir sus movimientos en base a los collares satelitales que tienen. No se preocupen, no soy tan importante, en Malawi tienen a alguien más designado para esta misma tarea.  El macho fue liberado antes que la hembra y no parecen haber cruzado caminos desde que se les abrió la puerta del nuevo hogar. La esperanza de todos es que haya cachorros para determinar así el éxito del proceso.

A las dos semanas unos de los miembros de la operación (no estoy segura de su cargo), vino a nuestro centro y pidió hablar con todos nosotros. Éste hombre, cuyo nombre no recuerdo, vino a darnos las gracias. Darnos las gracias por lo que habíamos hecho, seguro que no comprendíamos lo que habíamos logrado.

MWR es un proyecto de repoblación de vida salvaje que empezó en el 2003. Para ese año, en 75.000 hectáreas, sólo pudieron contar 30 animales, incluyendo warthogs (pumbas) y duikers (marulas). En términos normales, esto fue una ridiculez preocupante. Desde el 2003 entonces un grupo de conservacionistas decidió entonces dedicarse por completo a la comunidades, aquellas mismas que exterminaron a los animales, y hacerles comprender la importancia y el beneficio de proteger la vida salvaje. Habiendo cercado por completo la reserva, casi 10 años después, ésta iniciativa da empleo a más de 2500 personas que protegen radicalmente a todo ser viviente que allí habita. Desde principios del nuevo milenio elefantes, búfalos, antílopes sables y rinocerontes negros entre otros, han sido reintroducidos en el área con éxito, ahora es el turno de los depredadores. Fue aquí cuando se dio nuestro rol en esta partida pues MWR está lista para reintroducir leopardos. Por suerte para finales de Septiembre, teníamos ya en el centro 1 pareja de leopardos “problema” para los que no habíamos podido encontrar un hogar.  Ahora, a finales de Noviembre estaremos listos para enviar a los próximos dos.


 “I don´t think you realize what you´ve all done here. You’ve helped us reintroduce wildlife in a place where they’ve been extinct for over 20 years”. Wow. ¿De verdad hicimos eso?. Todos esos emails, esas fotos, esos recibos y esos gritos valieron la pena en el instante en el pronunció esas palabras.  Ojos aguados y pelos de punta creo que todos nos sentimos orgullosos de nosotros mismos y lo que habíamos logrado. No, nadie nos había recalcado la importancia de lo que hicimos y lo que habíamos logrado todos juntos como un equipo. Un granito de arena, un leopardo a la vez, hicimos una diferencia en la conservación de la vida salvaje. No es una historia que saldrá en Natgeo o en Discovery pero es una historia que nos llena de orgullo porque sabemos que somos parte de ella y que estamos haciendo una diferencia en el mundo.  ¡Ja!