viernes, 1 de marzo de 2013

Feliz San Valentin.



Mis papás se casaron el 14 de Febrero. Si alguien conoce a mis papás sabe que es la ironía más grande del mundo, debido a famosasu indiferencia a todo día importante en la cultura social. Debo decir que ésta indiferencia es un rasgo familiar transmitido de generación en generación. Por regla general y debido a mi corta experiencia de vida, el día de San Valentin es una fecha de esas que ó se me olvida (causando peleas con novios pasados) ó, es una fecha que tiende a decepcionarme debido a la presión social. Si uno necesita un día universal para demostrar amor y amistad, hay muchas cosas mal en tu vida. Lo siento. Un “feliz día del amor y la amistad” no causa sino arrechera cuando viene de alguien que durante todo el año no se digna a darte la hora del día.

Éste día de San Valentín sin embargo, comenzó como debía: sin expectativas. En una de esas mañanas de trabajo, en la continua lucha por encontrar leopardos, decidí “responder” a un sighting. Eso básicamente quiere decir que alguien más se topa o encuentra al animal, y en una misión de coordinación digna de los marines (a veces), eres bienvenido a ir a ver dicho animal. Generalmente cuando alguien encuentra un leopardo es caos. La situación más o menos ocurre así:
-“Stations I’ve got an  ingwe (leopardo en shangaan) on Kingsway, static on the Eastern side of the road”.
-“Copy that, can I come and join you there?” – dice el que más rápido agarra el radio y que está más cera.
“Make your way” – responde el que lo encontró.

Después de eso empieza el caos. Sólo 2 vehículos pueden ver al animal al mismo tiempo por lo que empieza la “cola” ó, en la jerga del radio, standby 1,2 y 3. Cuando hay 3 en standby eso quiere decir que hay “full rotation” (cosa que ocurre cuando lo que encontraste es muy bueno ó cuando hay una falta de leopardos). Sólo te puedes poner en cola otra vez después que se van liberando los standbys. Responder a un sighting no quiere decir que cuando te pones en cola puedes ir a verlo en los próximos 5 minutos, dependiendo de cuando respondes y quien tienes por delante el asunto puede tomar bastante tiempo. 

En una mañana común, yo respondí a un leopardo. Mejor dicho, a una leoparda. Dicha señorita es conocida como Scotia, llamada así por el lugar en donde la encontraron por primera vez. Scotia es una de las leopardo que está en el top 3 (posición debatible porque creo que es la única que me cae bien). Es extremadamente relajada con los vehículos, no da problemas, es bonita y en general es un placer verla. No te hace la vida difícil porque en términos humanos, es bien pana. Los últimos meses de la vida de Scotia, ha habido señales de que Scotia ya no es chiquita y es mamá. Siendo una chica tan fenomenal, la expectativa de ver a su primer cachorro es altísima. Para nosotros eso es como el evento del año. Más que los oscars, hacer cola para el nuevo iphone o ir a ver el hobbit. Ver un cachorro de leopardo está en el top 3 de cosas que un ranger puede querer ver en su vida (hasta los que son como yo que prefieren a los rinocerontes). Si ya a los adultos es un peo encontrarlos, imagínense lo que es conseguir a un cachorro que para asegurarse de poder sobrevivir, tiene que estar escondido todo el día.  Ese día, después de unos 25 minutos en standby, me llaman a ir a verla. Aleluya. Cuando llego al sitio la muy pajua acababa de meterse al monte. El ranger que la encontró – de esas personalidades medio difíciles- fue más o menos forzado a irse después de haber pasado casi 40 minutos con ella. Hay gente que no sabe compartir a los gatos. Cuando el se va, Jono me indica el lugar en donde se metió. Imposible seguirla con el carro. Cuando el otro carro se va, Jono me dice: “she went in there, she was making contact calls”. Todas las alarmas en mi cabeza empiezar a sonar. Contact calls equivale a mamá llamando a bebé. 

El cachorro tiene que estar escondido ahí. A juro. Dividimos fuerzas, yo voy a esperar al fondo de la colina por donde ella entró y Jono va a subir al tope a ver si la ve de ahí. Después de 5 minutos estoy ladillada, se me olvida el cachorro. Sólo quiero que salga para que mis clientes la vean y yo no tener que preocuparme más por conseguir leopardos los próximos 3 días.  Después de todo, los leopardos me odian.

“Ale, go channel 3” (canal privado del radio, usado para conversaciones más largas)
“Go ahead”
“Ale she’s here, and she´s got the manpinpan” – dice Jono con la voz que le tiembla.
“No ways!” – gritos de emoción total en mi cabeza.
“Just give me 10 more minutes and I’ll leave her to you”.

En ese momento le digo a mis huéspedes que por los próximos 10 minutos sólo íbamos a esperar porque a pesar de que existía la posibilidad de que ella decidiera irse, éste era nuestro mejor chance en la vida –literalmente- para poder ver a un cachorro de leopardo, hijo de la mamá mas cool de la zona. Yo no pretendía moverme. Aquí que me quedo. Diez minutos después Jono me llama por el radio, sube a la colina, te lo dejo a ti. Siendo un animal tan pequeño, el protocolo indica además que para no estresar al cachorro ni a la mamá, sólo un vehículo puede ver al enano a la vez. Mi corazón empezó a latir a 834589435, ante la expectativa de tener todo eso para mí sola. Bueno, y mis huéspedes, pero bien poco me importaban ellos en ese momento. 

Hay regalos que el universo manda que son pa’ uno nada más.

Cuando subí al tope de la colina el cachorro se escondía. Luego de un par de minutos decidió que el hambre podía más y hasta se caló el baño de la mamá. Minutos después Scotia y el cachorro se metieron mas al monte y fue imposible verlos. Yo decidí retroceder hasta el camino y esperar ahí a ver si salían. Si ella lo llevaba hasta allí, eso habría sido el súper bono extra. No sólo lo hizo, si no que además, siendo tan simpática como es, ella se acostó a unos 10metros de la land rover y ahí se acostó, como si nada. Creo que nunca en mi vida me ha costado tanto controlarme para parecer “profesional”. 
De repente, gracias al celular de unas de mis huéspedes mongólicas, el cachorro se metió pal monte. Yo seguí esperando viendo a ver que hacia ella, quien no estaba ni remotamente preocupada.  Scotia se paró y fue al monte a llamar al enano y volvió a acostarse, pocos minutos después el enano volvió a aparecer, siempre viéndonos de reojo, un poco preocupado. Yo, en toda mi empatía imaginaria, sentí que ella me estaba presentando al cachorro oficialmente. Ella, una leopardo, me estaba dejando ver a su posesión más valiosa: su primer cachorro.  Sé que es difícil de explicar y probablemente crean que estoy loca, pero yo creo que Scotia sabe que me cae bien y yo le caigo bien. Y en ese día de San Valentín, ella decidió honrarme con presentarme a su bola de pelo. Nada mal ¿no?. Finalmente, cansada de ese sitio, Scotia se encaminó a un pozo de agua cercano, con el cachorro corriéndole y saltándole a los talones, volteando de vez en cuando a vernos y decirle a su mamá que “hay una roca gigante que nos sigue”. Cuando se echó en un nuevo sitio, decidí que había sido perfecto y le di chance a alguien más de venir a verlos. Yo ya tenia una sonrisa garantizada en la cara por el resto de la semana. La felicidad, hay que compartirla.

De vuelta en la oficina una de las chicas empieza a molestar a Jono, pues yo, obviamente no había llegado aún de mi safari.

“So, Jono where’s Ale? What did you do to her?"
“I gave her the best Valentine’s gift ever”
“Oh yeah? What’s that?” – dijo en tono burlón la chica tonta.
“A leopard cub sighting”. Indeed, qué regalo fue.

Al llegar a la oficina esa mañana y decir “good morning”, 3 de mis amigos saltaron inmediatamente. “Come on, don’t come in here pretending nothing’s happened. We want to see the pictures now!”. Yo me reí y entregué mi cámara a los ojos curiosos, la emoción generalizada llenó todos los rincones de esa oficina. “Too much, it’s too much”.  No hay corazón que no pueda enternecerse a la visión de un cachorro.

A veces, sólo a veces, por esos motivos sin explicación, el mejor regalo te lo da alguien quien tuvo ayuda inesperada del universo. Yo.. bueno, yo tengo las fotos para probarlo. Los leopardos y yo tendremos siempre una relación de amor y odio, pero la esperada bola de pelo hizo que se me encogiera el corazón y –cómo dicen en inglés- made me feel all warm and fuzzy inside, sentimiento apropiado considerado que en mi corazón no cabía más amor éste día de San Valentín.

Gracias universo, gracias. Fue perfecto.