viernes, 7 de septiembre de 2012

.375


Uno de los olores de mi infancia es la pólvora. No porque haya vivido en un campo de guerra –aunque ¿qué casa no lo es a veces?- si no porque viví con cazadores. Es uno de esos olores que inexplicablemente me transporta, me reconforta. Lo bueno de mi mundo actual, es que no es un olor que ha de asociarse necesariamente a la cacería. La filosofía de los safaris a pie es pasear por áreas naturales, viendo animales sin que ellos sepan que tu estés ahí. Es entrar y salir sin molestar a nadie. Los rifles entran en escena como una protección extra en caso de que algo vaya mal y las cosas se reduzcan a la vida del animal o la nuestra. Cosas como .375 y .458 son la mantequilla del pan de cada día.

Para ser ranger no sólo hay que saber de animales, hay que saber de armas de fuego y cuál es el tiro correcto capaz de salvarte en caso de que le apetezcas de cena a alguien. Hay que saber que se habla de rifles, no de pistolas o escopetas.  Hay que saber que significa .375 y .458, hay que saber que se dispara con balas específicas, balas diseñadas para mantener su velocidad y forma al momento de impacto, para poder llegar hasta los órganos vitales de animales de piel gruesa – como los elefantes - y hay que aprender que la patada del rifle, una vez que disparas, duele. Que jode. Hay que aprender a encararse bien el rifle, porque si me lo apoyo en la clavícula otra vez, voy a terminar rompiéndomela.

No le tengo miedo a las armas pero después de 3 días y un par de tiros con un .375 que me queda largo y que me encaré mal, tengo un morado en la clavícula –todos agradecemos que no se haya roto-, otro en el hombro y mil cachetadas de la culata. Nada como aprender a los coñazos -literalmente.

Finalmente, después de días de práctica, de querer creer que mis músculos de rifle han crecido por gracia divina, llega el día. El primer ejercicio es ser capaz de recargar el rifle con 3 cartuchos y encarárselo, todo en menos de 15 segundos y con los ojos vendados. El segundo ejercicio es disparar 3 tiros a 15, 10 y 5 metros en menos de 22 segundos, volver a recargar y apuntar. La primera vez me puse nerviosa y una bala se me cayó, por lo que perdí 5 puntos, lo hice todo en 17 segundos. Tiempo record que no ayudó suficiente porque mis puntos en los blancos no estaban muy bien. En el segundo intento no se me cayó nada pero lo hice todo en 16 segundos y no tuve suficientes puntos en los blancos, por lo que no calificaba sino para “Vehicle bound”, puedo ir  con un rifle en el carro, pero no a pie. Fok. Mañana intento de nuevo por suerte. Al día siguiente, todos esos ejercicios los pasé a la perfección. El siguiente ejercicio es el llamado “immediate action drill”, disparas 3 tiros a un blanco a 10m  pero uno de esos es un “misfire”: la bala es de mentira y simula una bala defectuosa que disparas y tienes q sacarla de tu rifle de manera segura, pero tu no sabes cual es porque es el examinador el que carga tu rifle. Una vez que te tropiezas con la bala que no funciona, disparas de nuevo y tienes que volver a cargar 3 balas en el rifle y apuntar todo en menos de 22 segundos. ¡Lo logré! Ahora, el ejercicio más temido de todos: el búfalo. Mucha gente se queda en este ejercicio. Es un peo. Son 2 blancos a 12 y 8 metros. Los blancos son imágenes de búfalos y necesitas 2 brain shots en menos de 8 segundos para pasar el ejercicio. En mi primer intento pelé un tiro (quedo un poco más afuera de lo que debía) pero disparé todo en 7 segundos. No me dan los puntos. Segundo intento. La primera vez todo en 7 segundos pero pésima puntería. En el segundo intento, me vino una inspiración divina de años oyendo a mi papá y a medida que subía el rifle decidí apuntarle a la mancha marrón clara que sabía que estaba dentro del área donde tenía que pegarle. Como dicen aquí: “in the pip bru!”. ¡Funcionó!. “Fuck YEAH” fue lo primero que pensé cuando vi donde había ido a parar mis tiros. 2 tiros perfectos, en el centro del centro. Siento que no puedo respirar. Allan se ríe de mí y trata de calmarme. No me puedo pelar en el próximo. Ni de vaina. Coño. Úlcera.

El último ejercicio es el famoso león. Simula un ataque de un león que se te viene encima (un blanco que te viene encima) al que tienes que “matar”, manteniendo el control de la situación y de tus huéspedes. Para matar un león además, tienes que arrodillarte y disparar así. Bien, jamás he ni practicado esto. Allan dice: “Allie do me a favor and pass this on the first try”. Bien, más presión. Allan me enseña el ejercicio y lo practicamos un par de veces –sin disparar-. Aquí voy.  Cuando disparé el león, mi cerebro registró en medio segundo que le había metido el tiro en todo el centro. Me volteo a mirar a Allan –coño tiene la cara muy seria, se me olvidó algo-. De repente, de la nada, Allan me lanza la sonrisa más grande y orgullosa del mundo y me da un abrazo “well done Allie”.  Ashleigh viene corriendo y me abraza. Me siento una estrella de rock. Wow. ¡Pasé!. Soy competente para matar un animal en caso de que necesite defender mi vida. Las ironías de vida. Tuki Ian, yo pasé y tú no. Finalmente una para el equipo de las niñas!. 

En 2 meses tengo que hacer lo mismo en el parque Kruger. Me da miedo haber pasado por cuestiona de suerte. Jamás he confiado en mis habilidades. Terror.

Pero ese día sólo disfruté mi victoria, secretamente todos estaban felices de que lo hubiera logrado.