viernes, 11 de noviembre de 2011

¿Lunes? ¿Martes? ¿Sábado?

Dependiendo de nuestro trabajo y nuestra rutina diaria, los días de la semana adquieren un significado particular y explícito. El lunes es el comienzo de la semana y las cosas siguen lentas del fin de semana y podemos flojear un poco, para el miércoles ya estamos agotados, el jueves es el viernes chiquito donde los ánimos suben por el inminente fin de semana, el viernes es día de fiesta o de recuperación laboral dependiendo de la salida del jueves, el sábado día de fiesta y el domingo día de recuperación o almuerzo familiar. En el mundo real, funciona así en términos generales.

Yo trabajo de lunes a lunes. Empiezo a las 645am y termino a las 5pm (supuestamente) con 2 horas libres (desayuno y almuerzo). En mi rutina diaria los días de la semana no significan absolutamente nada para mí. Perdieron todo tipo de valor caraqueño. Es una sensación extraña. Sé que es miércoles porque es “wild dog wednesday” o que es viernes porque hay que limpiar el aviary kitchen, o que es sábado porque Tanya no está. Siempre sé que es domingo porque sólo trabajo medio tiempo.

En una vida normal uno espera el fin de semana para sentirse liberado y ya el domingo por la noche nos sentimos aprisionados nuevamente porque “mañana se trabaja”. Aquí… bueno, las cosas son diferentes. Al mismo tiempo que es una sensación extraña, es una sensación liberante. El estilo de vida es algo más “carpe diem” porque cualquier día de la semana es bueno para salir, para celebrar, para tener una ocasión especial hasta “cualquier hora” (los horarios de vida también cambian, la 1am es tardísimo). Sea lunes, martes, miércoles o domingo la excusa de que “hay que trabajar” ni siquiera se escucha, “no tengo plata” es la única excusa válida y respetada.
La vida se vive más porque no esperamos el fin de semana para salir, para reír, para joder. La vida se vive todos los días al máximo cuando el agotamiento lo permite. Es una manera más de aprovechar el presente. Creo que poca gente en el mundo puede saborear esto.

En el mundo práctico eso sí, esos 6 días libres al mes… ¡uy como los esperamos! Es muy fácil identificar quien lleva al menos 4 semanas trabajando corrido porque las ojeras son profundas, el mal humor aflora y el agotamiento es la regla. Cuando ese síntomas presentan alguien siempre pregunta cuándo fue la última vez que tuviste un día libre.

Yo llevo 5 semanas trabajando corrido y me faltan 3 más para mis 6 días libres. Estoy cansada.